Durante años, nuestra relación con el teléfono fue bastante sencilla: tocábamos la pantalla, escribíamos y esperábamos una respuesta. Ahora estamos entrando en una etapa diferente. Ya podemos hablarle a la inteligencia artificial, mostrarle lo que tenemos frente a nosotros y pedirle ayuda mientras observa la situación.
Gemini es la plataforma de inteligencia artificial de Google y una de las principales alternativas a ChatGPT.
Pero lo interesante de Gemini Live es que la interacción puede ser mucho más natural. En lugar de depender únicamente de escribir una pregunta, puedes mantener una conversación por voz y, mediante las funciones disponibles, compartir lo que estás viendo para recibir orientación.
Eso cambia bastante la experiencia.
Ya no necesariamente tienes que saber cómo describir perfectamente un problema.
Puedes enseñárselo.
Imagina que estás tratando de reparar una bicicleta
Este fue precisamente uno de los ejemplos utilizados durante el segmento.
Tienes una bicicleta moderna y necesitas remover o ajustar una pieza, pero no sabes exactamente cuál debes tocar.
Puedes mostrarle la bicicleta a Gemini y preguntarle:
“Necesito soltar esta pieza. ¿Qué debo hacer?”
La inteligencia artificial puede analizar lo que estás mostrando y orientarte durante el proceso.
Es como pasar de decirle por teléfono a alguien: “Mira, tengo una cosita negra al lado de otra pieza plateada”, a simplemente enseñarle lo que tienes frente a ti.
Ahora imagina esta misma capacidad aplicada a otras situaciones.
Estás preparando una receta y quieres saber qué hacer con los ingredientes que tienes sobre la mesa.
Estás visitando un museo y quieres conocer más sobre algo que estás observando.
Estás frente a un equipo que no conoces y quieres identificar una pieza.
En lugar de escribir una descripción, apuntas la cámara y preguntas.
Eso no te convierte automáticamente en técnico
Aquí tenemos que hacer una distinción importante.
Que una inteligencia artificial pueda explicarte cómo funciona una bicicleta no significa que automáticamente te conviertas en mecánico.
Puede darte contexto, ayudarte a identificar algo y explicarte un procedimiento, pero todavía tenemos que utilizar nuestro criterio.
Especialmente cuando hablamos de reparaciones que puedan representar un riesgo, electricidad, vehículos, equipos costosos o cualquier tarea que requiera conocimientos profesionales.
Si la IA te ayuda a entender qué está ocurriendo, excelente.
Pero si vas a terminar con los frenos de la bicicleta desmontados y tres tornillos que no sabes dónde poner, quizás llegó el momento de llamar al técnico.
También puede convertirse en una herramienta para aprender
Una de las aplicaciones más interesantes es la educación.
Un estudiante puede mostrar un objeto, un ejercicio o algo que está estudiando y comenzar una conversación alrededor de lo que está viendo.
Lo mismo puede ocurrir durante un viaje.
Estás frente a una obra, monumento u objeto que no reconoces y puedes pedir una explicación.
La diferencia está en que la experiencia comienza a sentirse menos como utilizar un buscador y más como tener una conversación sobre el mundo que tienes frente a ti.
¿Y qué significa esto para los negocios?
Aquí es donde esta tecnología comienza a ponerse todavía más interesante.
Pensemos en un empleado de mantenimiento trabajando frente a un equipo.
En el futuro, experiencias similares podrían permitirle recibir información contextual mientras observa una pieza o realiza un procedimiento.
También podemos imaginar aplicaciones en capacitación, asistencia técnica, turismo y servicio al cliente.
En lugar de entregar solamente un manual de 80 páginas, podríamos desarrollar experiencias donde el empleado recibe orientación precisamente cuando la necesita.
Ese concepto tiene mucho valor para las empresas: llevar el conocimiento al lugar y al momento donde ocurre el trabajo.
Pero hay información que no debes enseñar indiscriminadamente
Que una herramienta pueda utilizar la cámara no significa que debemos mostrarle absolutamente todo.
Durante el segmento se hizo una advertencia importante: debemos tener especial cuidado con información personal y sensible.
Documentos de identidad, tarjetas de crédito, pasaportes, licencias y otros datos privados requieren mucha precaución.
En un ambiente empresarial ocurre exactamente lo mismo.
Antes de utilizar una herramienta de inteligencia artificial con documentos, pantallas o procesos internos, la organización debe entender qué información se está compartiendo y establecer reglas claras para sus empleados.
La inteligencia artificial puede ayudarte, pero todavía debes supervisarla
Esta tecnología puede equivocarse.
Puede interpretar incorrectamente lo que está viendo o darte una recomendación que no corresponde a tu situación.
Por eso el concepto más importante sigue siendo el mismo: la inteligencia artificial es una herramienta de apoyo, no un sustituto automático del criterio humano.
Utilízala para entender, aprender, explorar y facilitar determinadas tareas, pero verifica cuando la decisión tenga consecuencias importantes.
Estamos pasando de escribirle a la IA a mostrarle nuestro mundo
Ese quizás sea el cambio más interesante.
Primero escribíamos preguntas.
Después comenzamos a hablarle.
Ahora podemos mostrarle lo que estamos viendo y mantener una conversación alrededor de ello.
Para una persona puede significar ayuda con una bicicleta, una receta o durante un viaje.
Para una empresa puede significar nuevas maneras de capacitar empleados, ofrecer asistencia, documentar procesos y llevar conocimiento directamente al lugar de trabajo.
La tecnología está disponible. El próximo paso es aprender a utilizarla responsablemente y encontrar dónde realmente puede resolver un problema.
En Virtualízate trabajamos precisamente con esa filosofía: no utilizar inteligencia artificial simplemente porque está de moda, sino identificar dónde puede hacer el trabajo más sencillo y útil.









